Libros: El anarquismo en Cuba

Frank Fernández
Ed. Fundación Anselmo Lorenzo

¿Qué es la historia? Actualmente se ha planteado la necesidad de redefinir la historia de un país, enfocando el devenir del pueblo. La pregunta es aún más urgente al referirse a Cuba, no solamente por el “parti pris” con que se observa su presente, sino por la incertidumbre de su futuro. Este importante libro intenta dar algunas respuestas. (…) A pesar de la actitud negativa que la crítica marxista ha tenido con otras obras de Fernández, él no pretende hacer un panfleto panegírico del anarquismo, comprende que cada sector social «tiene derecho de exponer lo que se conoce como su verdad histórica», pero insiste en que «debe basarse en datos evidentes y bien interpretados». (…) De allí llega a una síntesis perfecta en sus conclusiones, donde no sólo aclara un capítulo poco conocido de la historia, sino muchos otros conceptos más vastos que informan las discusiones ideológicas sobre Cuba. Hay que agradecer a Fenández su dedicación a la búsqueda de una claridad expositiva que nos pone al alcance esta sabiduría, porque así, en este libro se expresa un cuerpo de conocimientos y apropiaciones que son patrimonio de un pueblo.

El movimiento anarquista en Cuba fue importante y hegemónico durante varias décadas; a pesar de lo que sostiene la historiografía oficial, encontramos otro lugar donde las ideas libertarias tuvieron un papel predominante frente a los que insisten en que solo en España se produjo y como hecho excepcional.

A finales de la década de 1870, existía ya en Cuba un movimiento obrero bien organizado de carácter anarquista influido por España; se trata de una fuerza precursora en la isla de la lucha de clases, la organización sindical, el antirracismo y los derechos de la mujer, según el historiador Frank Fernández. En la década de los 80, del siglo XIX, se habían creado ya varias publicaciones ácratas como El Obrero (1883) o El Productor (1887). En ese momento, el proletariado en Cuba estaba dividido en dos: los llamados unionistas, controlados por los patronos, y los anarquistas, una poderosa escuela socialista; insistimos en que el anarquismo era la principal fuerza revolucionaria, tal y como está documentado. Si apenas se hablaba de Marx y Engels, los grandes pensadores anarquistas eran muy conocidos entre los obreros cubanos y españoles trabajadores en las tabaquerías. El primer congreso obrero en Cuba se produjo en 1887; en los acuerdos del mismo puede comprobarse las adelantadas ideas de los anarquistas cuando combaten por la igualdad entre blancos y negros en un contexto profundamente racista. Es gracias a esa influencia ácrata en el movimiento obrero que se producen grandes logros laborales y sociales. En 1888, se forma otra combativa asociación obrera, la Alianza, que lleva a cabo notables acciones, dentro y fuera de Cuba (al sur de Estados Unidos, hay enclaves industriales del trabajo que también recogen la influencia anarquista); la gran bandera libertaria es la fraternidad universal, por encima de las razas y la naciones. Otra organización que propició el Congreso fue la Federación de Trabajadores de Cuba, que puede considerarse la primera asamblea de obreros en Cuba reunidos de forma permanente para llevar a cabo sus aspiraciones sociales. La exitosa huelga de los obreros del gremio tabacalero, iniciada en octubre de 1887, tuvo el paraguas protector de la Federación, la Alianza y El Productor.

Enlaces

Articulo: El movimiento anarquista en Cuba.

Libro: El anarquismo en Cuba, Frank Fernández. Anarquia.info

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