LA LOCA de GANDOCA. Contra el turismo depredador y la destrucción de la naturaleza

La protagonista se enfrenta a la rapacidad medioambiental del capitalismo turístico, la voracidad de las oligarquías empresariales, la complicidad del silencio mediático y la corrupción política.«La loca de Gandoca» es considerada la primera novela costarricense en exponer de manera directa y sin eufemismos los problemas ambientales y sociales relacionados con el desarrollo turístico.

La protagonista de «La loca de Gandoca», Daniela Zermat, es un personaje ficticio creado por Anacristina Rossi, escritora y profesora de Costa Rica para representar su propia lucha en defensa del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. Al final de la novela, Daniela decide escribir un libro sobre su experiencia luchando contra los intereses extranjeros y gubernamentales que amenazaban el refugio. Este libro que Daniela decide escribir es, en realidad, la misma novela «La loca de Gandoca».

La historia de Daniela se narra como un recuento que ella hace a su difunto esposo, Carlos Manuel, sobre sus recuerdos compartidos y las batallas medioambientales y legales que enfrentó. A lo largo de la novela, Daniela evoluciona de una mujer inicialmente incómoda con el liderazgo a convertirse en la voz principal de la resistencia contra la destrucción del refugio. Aunque la novela no proporciona información específica sobre el destino final de Daniela más allá de su decisión de escribir el libro, su legado perdura a través de la obra misma. «La loca de Gandoca» se ha convertido en un texto importante a nivel nacional e internacional, utilizado en el sistema educativo costarricense y objeto de estudios académicos que analizan sus aspectos de resistencia, lucha decolonial e interculturalidad.

El 30 de mayo de 2013, justo antes de la medianoche, Jairo Mora Sandoval y cuatro voluntarias extranjeras fueron secuestrados, ellas fueron violadas pero lograron escapar, Jairo fue encontrado al día siguiente asesinado

«La loca de Gandoca» es una novela escrita por la autora costarricense Anacristina Rossi, publicada por primera vez en 1991. La obra se ha convertido en un clásico de la literatura centroamericana y ha alcanzado múltiples ediciones, vendiendo doce hasta el año 2006.

La novela está basada en las luchas reales de Rossi por defender un refugio silvestre en el Caribe de Costa Rica. La historia sigue a una mujer llamada Daniela, quien lucha por salvar el Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. La protagonista se enfrenta a la rapacidad ambiental del capitalismo turístico, la voracidad de las oligarquías empresariales, la complicidad del silencio mediático y la corrupción política

«La loca de Gandoca» es considerada la primera novela costarricense en exponer de manera directa y sin eufemismos los problemas ambientales y sociales relacionados con el desarrollo turístico. La obra ha tenido un impacto significativo. Se ha convertido en un texto importante a nivel nacional e internacional. Ha sido utilizada por maestros en el sistema educativo, aunque no es un texto obligatorio. Ha inspirado movimientos de protesta y conciencia ambiental. La novela continúa siendo relevante y ha sido objeto de estudios académicos que analizan sus aspectos de resistencia, decolonialidad e interculturalidad.

Los lugareños furtivos roban los huevos de tortuga, ya que se cree que es un afrodisíaco, y los venden en el mercado negro. El comercio de huevos se ha relacionado con el tráfico de drogas y el crimen organizado

Refugio nacional de vida silvestre mixto Jairo Mora Sandoval Gandoca-Manzanillo. La lucha medioambientalista y contra el turismo depredador continua

La lucha por preservar este espacio continua dada la presión turística muy poco controlada. El Refugio nacional de vida silvestre mixto el Jairo Mora Sandoval Gandoca-Manzanillo, añadio el nombre «Sandoval» en memoria del activista medioambientalista Jairo Mora Sandoval (22 de marzo de 1987 – 31 de mayo de 2013), asesinado por furtivos al tratar de proteger los nidos de una Tortuga Baula. El 30 de mayo de 2013, justo antes de la medianoche, Mora y cuatro voluntarias fueron secuestrados por un grupo de hombres enmascarados. Las mujeres lograron escapar e informar a la policía. Mora fue encontrado a la mañana siguiente en la playa con su cuerpo atado y golpeado. Una autopsia determinó que murió por asfixia tras sufrir un golpe en la cabeza.

Jairo Mora Sandoval impartiendo un taller de educación medioambiental

Por su muerte fueron condenadas cuatro personas: José Brayan Quesada Cubillo, Héctor Martín Cash López, Donald Alberto Salmon Meléndez y Ernesto Enrique Centeno Rivas. A todos ellos, el 29 de marzo del 2016, el Tribunal Penal de Limón les impuso 35 años de cárcel por el homicidio calificado del ambientalista. Asimismo, a estos hombres también los condenaron por los delitos de violación, abuso sexual contra mayor y menor de edad y privación de libertad agravada ( secuestro) y, de manera general, cada uno fue condenado con un total de 50 años en prisión. El 23 de diciembre de 2016 el Tribunal de Apelación de Goicoechea ratificó la sentencia de cuatro de los siete detenidos por cargos de homicidio calificado, violación (de las voluntarias medioambientalistas extranjeras) y privación de libertad agravada.

Las tortugas marinas están protegidas por ley en Costa Rica, pero la caza furtiva sigue siendo común. Los lugareños toman los huevos, ya que se cree que es un afrodisíaco, y los venden en el mercado negro. El comercio de huevos se ha relacionado con el tráfico de drogas y el crimen organizado. Los ecologistas que trabajan en Limón dicen que a menudo se ven amenazados por tratar de proteger los huevos de tortuga. Jairo Mora fue uno de estos ecologistas de la zona. Para los jueces que condenaron a los asesinos de Mora, el homicidio se dio por la pugna que mantenían los saqueadores de los nidos de las tortugas para robar los huevos y los ambientalistas, quienes eran encabezados, entre otros, por Jairo Mora.

A raíz de la muerte de Mora, la organización para la cual él trabajó dio por concluidos sus esfuerzos de patrullaje en Costa Rica. Su muerte atrajo la atención internacional, incluyendo una declaración de las Naciones Unidas, así como el ofrecimiento de varias recompensas por información que ayude a esclarecer el caso. En Costa Rica, su muerte provocó un llamado a la reforma de la política ambiental. El 4 de junio de 2014 el gobierno se reunió con ambientalistas para discutir posibles cambios en la política actual. Un plan presentado por ambientalistas y refrendado por el Ministro de Medio Ambiente en ese entonces, René Castro, establecería, entre otros cambios, la creación de una nueva área protegida, además, otorgar a los guardaparques más autoridad para detener a los cazadores furtivos. El 5 de junio de 2014 se celebraron vigilias en todo Costa Rica en honor de Mora. desde entonces está zona protegida de Costa Rica lleva su nombre: Refugio nacional de vida silvestre mixto Jairo Mora Sandoval Gandoca-Manzanillo

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