EL FIN DEL ENCANTAMIENTO SOCIAL DE LA “REVOLUCIÓN”

☆ El punto de vista de nuestros compañeros anarquistas cubanos sobre los últimos acontecimientos

Polémicacubana.fr

Ha desaparecido el represivo encantamiento social que mantenía pacificado el “museo” de gran parte de la izquierda internacional. Detrás de la “Revolución Cubana”, y contrariamente a su imagen más loca, el “Estado cubano” ha emergido públicamente en toda su crudeza y grandilocuencia represiva. El mismo estado cubano que creó, para enfrentar al imperialismo estadounidense, una fuerza policial política omnipresente que lucha contra la sociedad y la mantiene bajo su control. Este mismo Estado cubano, que destruye -en nombre del socialismo- todas las organizaciones populares y obreras que, con su historia de lucha, habían hecho de las conquistas sociales una realidad cotidiana. El mismo Estado cubano que hizo de la solidaridad un sello de identidad internacional, pero ahora estamos inmersos en la desconfianza y el miedo entre los vecinos.


En julio de 2021, el Estado cubano ha demostrado lo que es: una oligarquía ordinaria, ansiosa por mantener celosamente su poder absoluto a toda costa; una cleptocracia vulgar con pretensiones humanistas e ilustradas; una pirámide de poder tan sólida y desproporcionada como las pirámides de las teocracias egipcias, pero rodeada por la arena de playas paradisíacas.


Ahora plantee argumentos geopolíticos sobre el lugar de Cuba en la estrategia imperialista mundial, argumente que las manifestaciones antigubernamentales en Cuba son pagadas inevitablemente por la derecha cubana en Miami, afirmen que los manifestantes son solo delincuentes en busca de saqueos, que el verdadero pueblo revolucionario están del lado del gobierno, son argumentos que describen una parte significativa de la realidad, pero no la agotan en un solo punto. El pueblo cubano tiene tanto el derecho y el deber de protestar como el pueblo colombiano o chileno. Cual es la diferencia ? ¿Será que son oligarquías con diferentes orígenes? ¿Prácticas más o menos brutales? ¿Con barnices ideológicos más o menos diferenciados? ¿Con posiciones más o menos serviles hacia el gobierno de Estados Unidos? ¿Con ideales más o menos sublimes para justificar sus privilegios? Todas estas inmensas diferencias entre las oligarquías colombiana, chilena y cubana se reducen a nada cuando, en una hermosa mañana de domingo, descubres que además de las oligarquías mafiosas de Colombia y Chile, también la oligarquía cubana – frente a un pueblo desarmado – está armada. a los dientes, un poco más o un poco menos, para aplastarte a ti y a tus hermanos, en tu cuerpo y en tu mente, si piensas simplemente en cuestionar con palabras la normalidad que manejan.


Todo lo que ha hecho el Estado cubano para producir vacunas nacionales contra el Covid-19, todos los subsidios al mundo del trabajo, todas las mejoras salariales que ha ofrecido a muchos sectores en medio de la pandemia, se desvanece repentinamente, y no solo por la espiral inflacionaria y la escasez endémica de alimentos en Cuba, pero también porque se hizo evidente que todo formaba parte de esta macabra construcción de “tolerancia represiva”, que cualquier persona decente en Cuba ahora puede descubrir, sin tener que leer ningún brillante trabajar en contracultura. Los que ahora vienen a diluir esta tolerancia represiva en este país y a construir sobre ella el espejismo de la concordia militarizada, podemos definirlos tranquilamente como la nueva cara de lo que no debe suceder en nuestro futuro. Quienes, en nombre de una democracia futura o del buen funcionamiento de la economía, vengan a desacreditar las afinidades, las fraternidades y las energías que germinaron en las manifestaciones, o reduzcan los hechos de estos días a un “simple vandalismo de villanía social”. ”, Habla en nombre y en el idioma de las decrépitas oligarquías que vuelven a alzar la voz descaradamente en nuestro país.
Las “masas” se vuelven a convertir en “pueblo”, con sus luces y sombras, que ya no obedecen a las pesadas cadenas de mando, y vuelven a confiar en los afectos, afinidades y capacidades mínimas de hacer y pensar juntos, que resurgen en desobediencia y solidaridad entre iguales, en medio de una espiral de violencia, pandemia y escasez. Esta es la nueva realidad que nació en Cuba en estos días de julio de 2021, y nosotros, como anarquistas en Cuba, queremos sentirnos parte de esta nueva realidad.

Taller Libertario Alfredo López

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